"They're selling razor blades and mirrors in the streets..."
martes, 18 de septiembre de 2007
viernes, 14 de septiembre de 2007
Explícame
Explícame lo que haces, explícame como lo haces,
y explícame por qué haces, todo lo haces por mí.
Por qué te gastas tu aliento,
por qué te quitas tu tiempo,
y a todo tu ser entero,
para dármelo a mí?
Como hoy hay días que te amo,
como ayer?, ni pensarlo,
pues amarte así como puedo,
cuando sé que me haces tanto daño.
A veces pienso en dejarte, y hay días que me provocan besarte,
dios! dime cómo puedo alejarte? dime por dios como puedo olvidarte?
y enviarte lejos de mí?
Aunque no quiero, aunque no quiero,
aunque no quiero, ni debo, ni puedo,
a pesar de mis deseos,
mañana de irás de mí.
Nothing personal really.
*Nunca he sido fanátiva de la métrica¬¬
y explícame por qué haces, todo lo haces por mí.
Por qué te gastas tu aliento,
por qué te quitas tu tiempo,
y a todo tu ser entero,
para dármelo a mí?
Como hoy hay días que te amo,
como ayer?, ni pensarlo,
pues amarte así como puedo,
cuando sé que me haces tanto daño.
A veces pienso en dejarte, y hay días que me provocan besarte,
dios! dime cómo puedo alejarte? dime por dios como puedo olvidarte?
y enviarte lejos de mí?
Aunque no quiero, aunque no quiero,
aunque no quiero, ni debo, ni puedo,
a pesar de mis deseos,
mañana de irás de mí.
Nothing personal really.
*Nunca he sido fanátiva de la métrica¬¬
martes, 11 de septiembre de 2007
domingo, 9 de septiembre de 2007
Missing
One an outcast, one a freak,
one an hypocrit one may hit,
one a dreamer, one a cheer,
total weirdos, all sincere.
one an hypocrit one may hit,
one a dreamer, one a cheer,
total weirdos, all sincere.
Six are three, five are five,
two are neither, two are none,
one's a pair, two're apart,
and altogheter, they're just one.
Loving, living, loathing, killing,
there's no fun without some cheating,
lots of stabbing, some deceivings,
... something often end up needing.
Lov you forever guys.
viernes, 27 de julio de 2007
Desearía saber como dejarte
Desearía saber como dejarte. No se me hace justo que yo tenga que ir tras tus besos, una vez que la sola mirada de tus labios me provoca. Acércate tú, pon tu mano en mi nuca y tus labios en mi boca. No tendría que rogarte por eso. De hecho no tendría que rogarte por nada. Debería dejarte a tí venir, a tí buscarme, a tí rodearme con tus brazos y buscar con tus pupilas mi mirada. Pero me resulta imposible, ansío tanto ver esas hermosas pupilas cafés postradas ante las mías. Es entonces cuando sé que me perteneces. Sólo entonces, porque de otra manera puedo pensar que eres como uno de esos perros vagabundos que se encuentran en cualquier calle, de esos que persiguen y se pegan a la gente que sabe que le dará algo de comer, algo con que satisfacer su hambre, su antojo, para después abandonarlos y vagar por su cuenta hasta encontrar una nueva víctima. A veces pienso que es esa incertidumbre la que me mantiene ahí; no saber si de un momento a otro no serás mío, si no que decidirás que satisfasciste tu hambre y debes partir, y que yo tengo que redoblar cualquier esfuerzo inútil con tal de que te quedes. Si, él no saber si te quedarás por siempre, el depender del teléfono esperando que tu tono suene a que me quieres oír a mí, que no estás aburrido y decidiste llamarme por llamar, ha sido un tajo en el corazón de mi sentido de autosuficiencia. Jamás necesité a alguien, y no busqué necesitarlo, y sin embargo ahí me tienes, con el celular pegado a mi mano, el messenger siempre abierto, y la vaga esperanza de que al día siguiente tú sigas ahí. De que yo todavía siga ahí. Quiero mi sueño y mis sueños de vuelta, mi mente ya está harta de tu rostro, de tus cosas, puesto que no dejo de pensarte. En serio, desearía saber como dejarte.
Esas largas horas de silencio, obedientes a tu carácter caprichoso, han ido matando pedacitos de mí por dentro. Poco a poco voy muriendo. Tu sabes como odio el silencio, y en ese odio has encontrado tu mejor arma. Me es imposible contener las lágrimas cada vez que me dejas hablando sola, cada vez que te pones en tu plan de ofendido al saber que me tienes segura, que puedes hacer, deshacer y actuar como se te dé tu gana, porque yo ahí seguiré. No importa cuantos latigazos silencios le des a mi corazón, sabes que al final de día, cuando con un "te adoro" pretendes arreglar las cosas, yo me tragaré mi tristeza y reiré, y te seguiré besando, abrazando y buscando tus ojos. Sabes que reiré, y seguiré ahí a tu merced, porque soy tuya, porque me has hecho tuya, porque eres tan antojable, tan embrigante, que lo confieso, soy adicta. Y aunque sé que tú también lo eres, también sé que mañana, cuando despierte, pueda yo ya no ser nada. Al menos sé que si te vas, la flama que dejaste no se apagará nunca. Quisiera que así fuera, ¿sabes?, no eres para mí de todos modos. Lo sé. Lo último que somos son almas gemelas. Pero me conoces, soy caprichosa, y yo te quiero a tí. O tal vez no es así, tal vez eso es lo que quiero creer. Quiero creer que realmente puedo pasar el resto de mi vida a tu lado, viviendo en una casa pintada de negro, con hijos que se llamarán como constelaciones, cocinando para tí, lavando para tí, viviendo para tí. Quiero creer que puedo aguantar tu silencio de por vida, conformándome con aquellos momentos maravillosos en los que me miras a los ojos y me perteneces. Pero ambos sabemos que no puedo.
Si te vas mañana, o pasado, o en unas horas, o en una vida, quiero que sepas que eres el mejor capricho que pude haber tenido. Que realmente me llegué a creer que podíamos tener un futuro los dos, y que lo seguiré creyendo hasta que realmente te vayas. Pero mientras no lo hagas, mírame a los ojos, mírame y dime en silencio que eres mío, que me quieres, que realmente puedes quedarte una eternidad a mi lado, aun cuando sabes que tal vez no sea cierto.
Mañana que te vea, te sonreiré como siempre, y buscaré tu mirada, perseguiré tus labios para plantarte un beso. Pasaré el día a tu lado, y te llenaré de historias, palabras y pláticas en veces sin sentido, para que no se sienta tu silencio, y seré feliz, feliz, como si realmente no temiera que tal vez, mañana no pueda sonreírte.
Tal vez entonces te preguntaré como lo hiciste, porque la verdad estoy segura, que yo sí seguiré sin saber como dejarte.
Esas largas horas de silencio, obedientes a tu carácter caprichoso, han ido matando pedacitos de mí por dentro. Poco a poco voy muriendo. Tu sabes como odio el silencio, y en ese odio has encontrado tu mejor arma. Me es imposible contener las lágrimas cada vez que me dejas hablando sola, cada vez que te pones en tu plan de ofendido al saber que me tienes segura, que puedes hacer, deshacer y actuar como se te dé tu gana, porque yo ahí seguiré. No importa cuantos latigazos silencios le des a mi corazón, sabes que al final de día, cuando con un "te adoro" pretendes arreglar las cosas, yo me tragaré mi tristeza y reiré, y te seguiré besando, abrazando y buscando tus ojos. Sabes que reiré, y seguiré ahí a tu merced, porque soy tuya, porque me has hecho tuya, porque eres tan antojable, tan embrigante, que lo confieso, soy adicta. Y aunque sé que tú también lo eres, también sé que mañana, cuando despierte, pueda yo ya no ser nada. Al menos sé que si te vas, la flama que dejaste no se apagará nunca. Quisiera que así fuera, ¿sabes?, no eres para mí de todos modos. Lo sé. Lo último que somos son almas gemelas. Pero me conoces, soy caprichosa, y yo te quiero a tí. O tal vez no es así, tal vez eso es lo que quiero creer. Quiero creer que realmente puedo pasar el resto de mi vida a tu lado, viviendo en una casa pintada de negro, con hijos que se llamarán como constelaciones, cocinando para tí, lavando para tí, viviendo para tí. Quiero creer que puedo aguantar tu silencio de por vida, conformándome con aquellos momentos maravillosos en los que me miras a los ojos y me perteneces. Pero ambos sabemos que no puedo.
Si te vas mañana, o pasado, o en unas horas, o en una vida, quiero que sepas que eres el mejor capricho que pude haber tenido. Que realmente me llegué a creer que podíamos tener un futuro los dos, y que lo seguiré creyendo hasta que realmente te vayas. Pero mientras no lo hagas, mírame a los ojos, mírame y dime en silencio que eres mío, que me quieres, que realmente puedes quedarte una eternidad a mi lado, aun cuando sabes que tal vez no sea cierto.
Mañana que te vea, te sonreiré como siempre, y buscaré tu mirada, perseguiré tus labios para plantarte un beso. Pasaré el día a tu lado, y te llenaré de historias, palabras y pláticas en veces sin sentido, para que no se sienta tu silencio, y seré feliz, feliz, como si realmente no temiera que tal vez, mañana no pueda sonreírte.
Tal vez entonces te preguntaré como lo hiciste, porque la verdad estoy segura, que yo sí seguiré sin saber como dejarte.
jueves, 26 de julio de 2007
martes, 24 de julio de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
